9 min
Por qué tu rondo no enseña nada
Un rondo sin dirección entrena una habilidad que el juego no pide nunca. Aquí está la versión que sí, y la única línea que hay que añadir.
El rondo es una práctica magnífica para una cosa: conservar el balón bajo presión en un espacio sin objetivo. Esa situación aparece en un partido dos veces, normalmente por accidente, y nunca en los momentos que preocupan a nadie. Si los entrenadores siguen haciéndolo es porque parece fútbol y produce muchos pases, y muchos pases dan sensación de avance.
La solución no es dejar de hacer rondos. Es darle al balón un sitio al que ir. En el momento en que añades dirección — un apoyo, una puerta, una zona que hay que alcanzar — la práctica deja de entrenar posesión y empieza a entrenar progresión, que es lo que el modelo pide de verdad. Lo odiarán durante unos cuatro minutos porque baja el porcentaje de acierto, y esa bajada es exactamente el objetivo.
La línea que hay que añadir: el gol solo cuenta si el balón sale del cuadrado. Todo lo demás de tu rondo puede quedarse igual. Si quieres la versión completa, es la sesión del tercer hombre, y es una de las gratuitas.
Textos
Un modelo con treinta principios no es un modelo
Si tus jugadores no pueden recitarlo perdiendo 3–2 con ocho minutos por delante, es un documento, no un modelo.
Habla menos en los primeros cuatro minutos
La mejora más fiable que tiene a mano casi cualquier entrenador que veo, y no cuesta nada salvo la incomodidad de quedarse quieto.